Cooperativa Oriental

SOBRE NOSOTROS

NUESTRA HUELLA

Durante la década de los 50, la crítica situación socio-económica del país urgía la búsqueda de alternativas que contribuyeran a reducir la brecha existente entre los menos que tenían mucho y la mayoría que tenía demasiado poco. El ingreso diario por personas era poco más de $1.00. Un cortador de caña cobraba $5.00 por 6 días de trabajo y un maestro $150.00 al mes. Otros empleados públicos no gozaban de mejores condiciones en sus respectivas áreas de servicio. Para miles de familias la posibilidad de tener una vivienda adecuada y acceso a otros bienes y servicios era remota. Ante la realidad tan asfixiante, un grupo de católicos de la sociedad de Santo Nombre de Jesús, en Humacao, dirigidos por el Reverendo Julián Simón, sacerdote de la orden Benedicta, se esforzaba por organizar una Cooperativa de ayuda mutua que le permitiera a sus socios resolver sus problemas económicos mediante la obtención de préstamos a intereses bajos respaldados con sus ahorros en acciones.

El padre Julián había sido formado en una familia de cooperativas y al principio de la década de 1950 había asistido a tales como; Congreso Católico de Agricultura Promoción Cooperativa y Mejoramiento de la Vida Rural celebrado en Panamá, que le inspiraron a ensayar la alternativa cooperativista con su feligresía. Su inquietud halló terreno fértil en un grupo que entendió que había opciones para mejorar su situación económica. El grupo de feligreses acordó reunirse después de la misa dominical para recibir orientación sobre el cooperativismo. Posteriormente y convencidos de la necesidad de organizar una cooperativa, comenzarón a dar los primeros pasos.

Sus primeras actividades fueron constituirse bajo el nombre de “Grupo de Crédito Dulce Nombre de Jesús” y crear una junta de Directores provisional en una Asamblea citada para esos propósitos en 1955. La junta provisional estuvo compuesta por Félix Tristani (presidente), Jesús E. Isern Noya, Francisco Méndez Sueiro, Antonio Pérez, Adolfo López, Rosario Vega, Andrés Rivera Casanova, Felipe Lamas y José Rivera Casanova. Este grupo de trabajo tenía la responsabilidad primaria de preparar un reglamento, las cláusulas de incorporación de la cooperativa y continuar recogiendo el dinero de las cuotas que los socios se habían auto-impuesto para capitalizar la institución. Este año de 1954 fue período de orientación y organización.

Los resultados comenzaron a notarse el domingo 13 de noviembre de 1955. Se celebró una asamblea de socios donde se aprobó por unanimidad el reglamento, las cláusulas de incorporación y se enfatizó en la recolección de cuotas. El profesor Rufino Vigo era el encargado de recoger las mismas. Estas se fijarón 25 centavos mensuales. Los documentos de incorporación fueron notarizados por el Lcdo. Francisco González Facundo el 7 de marzo de 1956.

Un gran paso se había dado, pero faltaba la oficialización por parte del gobierno. Este proceso culminó el viernes 10 de enero de 1958, cuando la Oficina del Inspector de Cooperativas aprobó el reglamento y las cláusulas de incorporación. El miércoles 15 de enero de 1958 fue certificada por el Departamento de Estado y el lunes 20 de enero de 1958 le fue otorgado el permiso para funcionar. Por fin luego de cuatro años de esfuerzos, advenimos al disfrute pleno de la administración de la cooperativa.

Los socios incorporadores fueron los siguientes:

  • Félix E. Tristani (QEPD)
  • Francisco Méndez Sueiro
  • Jesús Isern Noya
  • Adolfo López Santana (QEPD)
  • José Dolores Arroyo (QEPD)
  • José Luis Bautista (QEPD)
  • Severo Bautista (QEPD)
  • Felipe Llamas (QEPD)
  • Antonio Pérez Muñíz (QEPD)
  • Nazario Ramos (QEPD)
  • Rosario Vega Santiago (QEPD)
  • Pedro Arroyo Martínez (QEPD)
  • Atanasio Martínez

Finalizando el proceso jurídico, la institución quedó establecida con su nombre oficial “Cooperativa de Crédito Parroquia Dulce Nombre de Jesús de Humacao”. La junta provisional pasó a ser la Junta de Directores oficial. El primer presidente en propiedad fue el Sr. Félix Tristani.

La Junta seleccionó el tercer domingo de cada mes para celebrar sus reuniones de acuerdo a su reglamento. El Comité de Crédito se reunía aparte para pasar juicio sobre las solicitudes de préstamos que se sometían. Las normas prestatarias eran establecidas por la Junta y ejecutadas por el Comité de Crédito. El tesorero de la Junta estaba encargado de cobrar las cuotas. El Comité de Supervisión mantenía control para que todos los asuntos se llevaran a cabo siguiendo las leyes, normas y reglamentos establecidos.
En los años siguientes, el crecimiento de la Cooperativa se fue tornando lento, desesperante. A mediados del 1966 surge un movimiento interno para que la Cooperativa, que era exclusivamente para los feligreses católicos, se abriera a la comunidad en general. Los precursores de esta idea fueron entre otros; Antulio Parrilla, Obispo Titular de Ucres, consecuente impulsor del cooperativismo a través de la isla; el Padre Julián Simón e Inocencio Morales Santana, técnico de la Administración de Fomento Cooperativo. Ellos presentaron a los socios la idea de abrirse al pueblo y lograron convencerlos.

Es importante mencionar que existían sectores dentro de la iglesia Católica, que se oponían a que las cooperativas parroquiales se abrieran a la comunidad. Uno de estos lo fue el Obispo, Mc Manus. La firme convicción y persistencia de Monseñor Antulio Parrilla lograron convencer a los cooperativista de la necesidad de abrirse al pueblo de modo que pudieran crecer económicamente y prevalecer. El presidente, Francisco González Torres, fue uno de los que aceptó este punto de vista. Igual aconteció con los señores Nazario Ramos Rodríguez, secretario y Eufemio Martínez Muñoz, Tesorero. En una asamblea extraordinaria celebrada el 11 de diciembre de 1966 se enmendó el artículo uno de las cláusulas de incorporación referente al nombre de la cooperativa. Su nuevo nombre sería “Cooperativa de Ahorro y Crédito Oriental”. El Inspector de Cooperativas, Sr. Adalberto Ortiz Prado, autorizó la apertura de la cooperativa al pueblo el 2 de febrero de 1967.

Desde ese entonces la Cooperativa de Ahorro y Crédito Oriental ha servido a la comunidad humacaeña, brindando servicios financieros de primera, creciendo y fortaleciendo su condición económica y ayudando a así hacerlo a sus socios. La Cooperativa ha atravesado por cambios de estrategias, de Administración, avances de la tecnología y creación de nuevos productos para mantenerse competitiva. Hoy es la única Cooperativa de Ahorro y Crédito netamente Humacaeña que se mantiene ofreciendo sus productos y servicios. Cuenta con sucursales Caguas, Ponce, Loíza, tres sucursales en el Área Metropolitana y dos sucursales en Humacao. Tiene una gran matrícula de socios y activos a los que ofrece variadas alternativas de ahorros, préstamos y servicios financieros. Además, a través de su Comité Educativo, la Cooperativa de Ahorro y Crédito Oriental cumple su función social de educación y orientación a la comunidad.

VISIÓN Y MISIÓN

Nuestra Visión

Ser una Cooperativa de Clase Mundial, ofrecer nuestros servicios dentro de los más competitivos parámetros de eficiencia y competitividad destacándonos en la banca electrónica y en la rentabilidad de los recursos.

Nuestra Misión

Ofrecer a nuestros socios y clientes los más variados y competitivos productos financieros del mercado, diseñados para exceder sus expectativas logrando satisfacer sus necesidades presentes y futuras. Para ello contamos con una cultura organizacional orientada a la calidad en la prestación de servicios, una capacidad tecnológica de vanguardia y los principios filosóficos del Cooperativismo.

COOPERATIVISMO

Origen del Cooperativismo

Principios y Valores Cooperativos

Los principios y valores son los elementos distintivos de las organizaciones y empresas cooperativas. Ya en 1844, los Pioneros de Rochdale, fundadores de la primera cooperativa de la historia, habían formulado un sistema de principios simple, claro y contundente, que les aseguró la conducción de la organización en beneficio de sus miembros.

La nueva Declaración de Identidad Cooperativa adoptada por la II Asamblea General de la ACI -que se realizara en el mes de septiembre de 1995 en la ciudad de Manchester, en oportunidad de la celebración del Centenario de la Alianza- incluye una nueva definición de cooperativa y una revisión de la formulación de los Principios y Valores Cooperativos. La nueva formulación mantiene la esencia de un sistema de principios y valores que demostró ser eficiente en más de 150 años de historia y contribuyó a transformar al cooperativismo en una de las mayores fuerzas sociales y económicas a nivel mundial, a la vez que incorpora nuevos elementos para una mejor interpretación del momento histórico actual.

Definición de Cooperativa

Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.

Valores Cooperativos

Las cooperativas se basan en los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Siguiendo la tradición de sus fundadores sus miembros creen en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás.

Primer Principio

Membrecía abierta y voluntaria- Las cooperativas son organizaciones voluntarias abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la membrecía sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa.

Segundo Principio

Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres elegidos para representar a su cooperativa responden ante los miembros. En las cooperativas de base los miembros tienen igual derecho de voto (un miembro, un voto), mientras en las cooperativas de otros niveles también se organizan con procedimientos democráticos.

Tercer Principio

La participación económica de los miembros- Los miembros contribuyen de manera equitativa y controlan de manera democrática el capital de la cooperativa. Por lo menos una parte de ese capital es propiedad común de la cooperativa. Usualmente reciben una compensación limitada, si es que la hay, sobre el capital suscrito como condición de membresía.

Los miembros asignan excedentes para cualquiera de los siguientes propósitos: el desarrollo de la cooperativa mediante la posible creación de reservas, de la cual al menos una parte debe ser indivisible; los beneficios para los miembros en proporción con sus transacciones con la cooperativa; y el apoyo a otras actividades según lo apruebe la membrecía.

Cuarto Principio

Autonomía e independencia- Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas por sus miembros. si entran en acuerdos con otras organizaciones (incluyendo gobiernos) o tienen capital de fuentes externas, lo realizan en términos que aseguren el control democrático por parte de sus miembros y mantengan la autonomía de la cooperativa.

Quinto Principio

Educación, entrenamiento e información- Las cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus miembros, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que contribuyan eficazmente al desarrollo de sus cooperativas. Las cooperativas informan al público en general -particularmente a jóvenes y creadores de opinión acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo.

Sexto Principio

Cooperación entre cooperativas- Las cooperativas sirven a sus miembros más eficazmente y fortalecen el movimiento cooperativo, trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.

Séptimo Principio

Compromiso con la comunidad- La cooperativa trabaja para el desarrollo sostenible de su comunidad por medio de políticas aceptadas por sus miembros.

Símbolos del cooperativismo


La bandera del cooperativismo

Origen

Por años, varios movimientos nacionales trataron de registrar la bandera del arco iris como propia y buscaron el apoyo de la ACI a fin de hallar argumentos que comprobaran que la bandera era un símbolo distintivo del movimiento cooperativo.

No obstante, fue hasta el año 1923 en la ciudad de Gante-Bélgica, cuando el Comité Ejecutivo de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) por primera vez convino en que la Alianza debía tener una bandera que representara los siete colores del espectro solar. La primera propuesta fue presentada en el año 1896 por L. Bernardot, delegado del Familisterio de Guisa, en el Segundo Congreso de la ACI celebrado en París. La iniciativa no tuvo trascendencia en aquel momento, pero la idea había de ser recogida por el gran cooperador francés Charles Gide, quien en un pasaje de su disertación titulada "las doce virtudes de la cooperación" escribió "la cooperación abrirá el camino hacia la abolición no solamente de los conflictos económicos y comerciales, sino también los de la naturaleza política o militar. Ese era el propósito de los economistas de la escuela liberal de Manchester.

Aquellos economistas habían proclamado el reino de la libertad del intercambio, que tenía lógicamente que conducir a la paz. Pero una y otra están más lejos que nunca... ¡y bien!... otra escuela, originaria también de las cercanías de Manchester, es la que ahora alienta el mismo sueño: el de unir a todos los hombres de buena voluntad a través del mundo. Allí donde los grandes hombres de negocios han fracasado, los humildes trabajadores de Rochdale triunfarán. La ACI, su hija recién nacida, tendrá la bandera de los siete colores del espectro, significando, como la de los Falansterianos, la diversidad en la unidad. Y en lugar de las águilas, los leones, y los leopardos, y de toda esa colección de bestias salvajes que sirven de emblemas a los pretendidos Estados ’civilizados’, la bandera de la Alianza llevará como un escudo de armas dos manos entrelazadas".

Aunque el Sr. Gide durante treinta años hizo más que ningún otro por perpetuar esta idea, tuvo cuidado de señalar que la concepción original de una bandera con los colores del arco iris, había emanado del precursor de la cooperación en Francia, Charles Fourier, quien la había adoptado para su comunidad ideal, el Falansterio, como símbolo de la unidad en la diversidad. Después de la muerte de Fourier en 1837, se mantuvo año tras año la tradición del emblema del arco iris, cada vez que sus discípulos se reunían.

La bandera consta de los siguientes colores: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta en bandas horizontales. Los colores del arco iris en la bandera de la Cooperación simbolizan los ideales y objetivos de paz universal, la unidad que supera las diferencias políticas, económicas, sociales, raciales o religiosas; la esperanza de humanidad en un mundo mejor, donde reine la libertad, la dignidad personal, la justicia social y la solidaridad.

Nueva bandera el cooperativismo

El Consejo de Administración de la ACI, en su reunión efectuada en la ciudad de Roma en abril del 2001, acordó cambiar la bandera del cooperativismo. El motivo de dicha decisión fue promover y consolidar claramente la imagen cooperativa ya que esta misma bandera era utilizada por algunos grupos no-cooperativos, lo cual causaba confusión en varios países a nivel mundial. La bandera que sustituye a la tradicional del arco iris es de color blanco y lleva impreso el logotipo de la ACI en el centro, del cual emergen palomas de la paz lo que rescata el concepto inicial del señor Charles Gide y representa a su vez la unidad de los diversos miembros de la ACI. Dicho diseño surge con motivo del Centenario de la ACI en el año 1995. El Arco Iris consta de seis colores y la sigla "ACI" está impresa en el séptimo color...el violeta.

Día Internacional de la Cooperación

El primer sábado de julio de cada año se celebra el Día Internacional de la Cooperación. Ello rige desde 1923, cuando fuera recomendado por la ACI "para celebrar y propagar la cooperación y demostrar al mundo entero la solidaridad de los cooperadores y la eficacia de sus organizaciones, como medio de emancipación económica y prenda de paz mundial".

MENSAJE DEL PRESIDENTE EJECUTIVO

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